miércoles, 22 de enero de 2014

Patrimonio calañés




Nuestro patrimonio no es demasiado extenso, pero algunas cosillas sí que tenemos, aunque al estar muy presentes tienen que ser otras personas las que valoren y den muestras externas de ello. Empezaremos por la Iglesia, y como nuestra parroquia lleva el nombre de Santa María de Gracia, hablaremos un poco de la imagen que en ella se encuentra y de la que es su Titular, presidiendo, salvo unos días al año, el retablo obra de Don Fernando Alguacil. Con la idea de sustituir a la talla atribuida a Pedro Roldán (1624-1699) y destruida durante la guerra civil, en agosto del año 1949, el imaginero de Carmona Don Francisco Buiza Fernández, discípulo de Sebastián Santos Rojas, procede a realizar la imagen de SANTA MARÍA DE GRACIA, talla completa hecha en madera policromada y estofada. Tiene una altura de 160 cm. y viste traje blanco con estampación multicolor con flores pequeñas y manto azul  estofado en oro. Presenta en la mano derecha una granada, símbolo de fertilidad y unidad, y en su mano izquierda porta a Jesús Niño vestido con un paño de pureza. Una nube adornada por querubines sirve de pedestal para la imagen, en cuya base podemos leer: “donada por don Julián Romero Gento y su esposa doña Catalina Marianas Romero en el año MCML”




                      
Sin movernos de la parroquia, al fondo de la misma y debajo del coro, podemos observar un relieve bellísimo, obra también del citado Francisco Buiza Fernández y que fue una de las primeras obras salida de su gubia en el taller de su maestro Santos Rojas. Ésta obra fue realizada en 1953 y, en principio, se hizo para formar parte del retablo mayor de la parroquia, por eso su tamaño es menor del habitual, y que por motivos que se desconocen, no fue incorporada al mismo. Éste maravilloso relieve fué donado a la Parroquia por los calañeses Don Juan José Romero Barranco y Doña Juan Romero Palacios, que vivían en la Calle Carlos Obligado
                 




La escena presenta a Jesús, tapado con un manto, que recibe el bautismo de manos de San Juan Bautista, cubierto con gruesos ropajes de piel, completádose con dos ángeles que obervan la escena y en la parte superior una paloma que representa al Espíritu Santo rodeada de cabezas aladas de querubines. La iconografía de éste relieve se inspira en obras sobre el mismo tema de Martínez Montañes o de Gregorio Fernández.
Martínez Leal indica en su libro que con las ganancias de ésta obra, el artista hizo frente a los gastos de su boda.

                                                 
 CALAÑAS, 2014

martes, 7 de enero de 2014

Las campanas de la torre de Calañas

                     Están ahí, en su sitio de siempre, en las espadañas de nuestra iglesia, pero por desgracia, cada vez las oímos menos. Nuestro paisaje social ha cambiado tanto en los últimos años que las campanas apenas son ya mensajeras de buenas ni de malas noticias. Ahora se oyen para recibir el año, en las fiestas de la Virgen, los domingos para misa o anunciando un funeral. La mayoría de los jóvenes no distingue el toque de fuego, el de niño perdido, o lo que es repicar o doblar.

Por suerte para nosotros, aún tenemos campanero, o tocador de campanas, ya que campanero es el artesano, el que las fabrica; de los buenos a mi entender, de los que tocan como se tocaba antes, con idea de prolongar la vida y sentido de las campanas de la torre durante otro buen número de años más.

Hagamos un breve repaso de lo que es una campana. Para su fabricación, se necesita muy poco: barro, metal y fuego. De sus orígenes podemos decir que chinos y romanos se servían de su sonoridad para anunciar todo tipo de acontecimientos y ahuyentar los malos espíritus. Este carácter pagano, pronto es absorbido por el cristianismo y no se ha levantado iglesia o ermita que no se precie de tener al menos una pequeña campana en su campanario. Su nombre proviene de la región de la Campania (Italia) y concretamente de su capital, Nola, nombre que tuvo en la antigüedad. El bronce, metal utilizado para su construcción, producto de la mezcla del estaño y el cobre, resiste impasible el transcurso del tiempo, pese a su continua exposición a los rigores climatológicos.

¿Quién no ha escuchado el tañido de una campana?
Suenan cuando nacemos y cuando morimos. Repican cuando anuncian un acontecimiento grato para nuestro pueblo, cuando estamos en fiestas o cuando una urgencia requiere del esfuerzo de todos. Son las doce campanadas las que inician un nuevo año y ponen fin al anterior. Aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, las solitarias campanas, colgadas de lo alto del campanario, marcan con sus sonidos los ritmos más tradicionales de nuestra vida.                              
Campana de la torre de Calañas


Decía D.Pedro Ortíz Guerrero en su manuscrito de 1.816:
“..... en el pueblo había una torre y en ésta había una campana muy particular y grande que se oía de cuatro leguas de distancia claramente; siendo en tierras quebradas y de sierra. Estaba muy gastada por todas partes de la continuación de los toques, ya que servía también para el reloj del público; el letrero era gótico, y en lengua francesa, por haberse construido en Francia. Hay un sitio inmediato al pueblo que llaman Peñas-Campanas, donde se dice estuvo depositada en pleito con la ciudad antigua de Palos, de donde salió la primera expedición para el descubrimiento de nuestras Indias; tenía más de trescientos años y se daba a entender que estuvo mucho tiempo tocando.........”

¿Quién de niño no ha subido a la torre? ¿Quién no ha estado repicando las campanas? Resultaba emocionante agarrarse con ambas manos, una a cada cuerda que sostenía el badajo de la campana, si era la de la campana gorda mejor, y mover rítmicamente los brazos sintiendo como las vibraciones te penetraban por todo el cuerpo.
¿Quién no ha oído decir que en la campana gorda hay una inscripción que decía: María Gracia me llamo, cien quintales peso, y quien no lo quiera creer, que me tome el tiento.?
Dicen que el esquilón que da a la Plaza de la Virgen de Coronada, solo se tocaba cuando había misa en el cementerio y también que la campana del Convento, cuando estaban en él las Carmelitas, sonaba 33 veces todos los días a las tres de la madrugada. 

          
Campanario del Convento (sin la campana)
                                                    
                                                


 En tiempos de Don José González (Cura Estepa), los toques eran efectuados por Juan Cabeza, diferentes a lo largo del día: se empezaba tocando al alba, luego la misa de las diez, después a las catorce horas tocaban las vísperas, al oscurecer oración, sobre las veintidós horas tocaban las ánimas, y a las doce sonaban tres campanadas.

¡Cuantos campaneros habrán pasado por nuestra torre! Pepe Clavero, Matías Martínez, el nombrado Juan Cabeza, Alonso el sacristán, Joselito el de la Bodega, Miguel el monaguillo, José Chocolate, Sebastián, .......

Resulta agradable saber que actualmente nuestro campanero, que lo fue antes de ahora, lo hace por afición, porque le gusta tocar, eso me consta, y las cosas hechas de buen agrado siempre salen mejor que las que hacemos por obligación o a la fuerza. ¡Animo, amigo José! que tu labor sea por mucho tiempo, y si puedes enseña a alguien que lo desee, que nos se pierdan esos sonidos metálicos que traspasan el silencio y aunque sean de agonía también forman parte de nuestras tradiciones, de nuestras vidas de pueblo.

CALAÑAS, 2014

                                                             



                                                                                                           


El reloj de la torre de Calañas


      Hace unos pocos días hemos vuelto a escuchar por Calañas el sonido de las campanas de la torre y no por acción de la mano del hombre, como es habitual, sino accionadas por el mecanismo del reloj en ella colocado y que ha sido puesto en marcha de nuevo con idea de poder seguir la tradición de tomar las uvas de la suerte al unísono con las doce campanadas que marcan esa hora. Suele pasar cada año, y no sé porque motivo no sigue operativo el reloj y su correspondiente sonido al paso de las horas y de las medias, con su repetición incluída, el resto del año.
         Decía María Isabel Jimenez Estudillo en un artículo de Revista de Feria dedicado a uno de los relojes que hubo en nuestra torre, que:    


 " Si la historia es tiempo del pasado, tiene que medirse por su reloj; si acudimos al diccionario, nos dice que la etimología de reloj viene del latín “horologium” (medida de las horas). Sabemos que Calañas ha tenido, al menos, cinco relojes en su torre."
  
             Traigo a éstas líneas un versito de Don Blas Rodriguez Cruz dedicado a nuestro reloj: 
               
      Cuentan de un calañés que un día
          enojado se encontraba
        porque muy mal funcionaba
        cierto reloj que tenía.
        ¿Habrá otro, - para sí decía -
            que marche cual mi reloj?
           Y mirando hacia la Plaza
              la respuesta encontró,
            cuando vió que el de la torre
                aún marchaba peor.

                         También Dolores Baquero Cerero, mi madre, dedicó en una Revista de Feria unas palabritas al reloj:

            " La Plaza del ayuntamiento tiene muchas cosas buenas a nuestro servicio, desembocan al mismo tiempo cuatro calles maravillosas, siguiéndolas, embellecen el contorno de nuestro pueblo. Me sitúo en la puerta de Antares, miro al frente, nuestra torre ¿que tiene nuestra torre? ¿qué le falta? su corazón.  
Arreglémosle para que palpite, no solo en Nochebuena, sino todas las noches, que éstas son muy largas y el reloj nos acompaña. " 

                                     


CALAÑAS, 2014